Envejecimiento en soledad: un problema por resolver

Las cifras indican que los mayores de 60 años se sienten más solos debido a distintos factores. En un país que envejece a pasos acelerados es importante poder generar distintas acciones para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

Lejos de ser un fenómeno aislado, la soledad está presente en distintos grupos etarios. Según la Encuesta de Bienestar Social 2023, un 9,3% de los adultos declara sentirse solo “siempre o casi siempre” y un 25,4% “a veces”. El mayor porcentaje fluctúa entre quienes tienen entre 45 y 59 años, con un 10,7%, seguida por los mayores de 60 a 79 años con un 9,1%.

La soledad en la vejez es uno de los desafíos sociales que estamos enfrentando como país debido al alto envejecimiento poblacional. Según el reporte del Observatorio del Envejecimiento UC -Confuturo de 2025, “Soledad no deseada y asilamiento social en la vejez”, este hecho golpea fuertemente a las personas mayores, debido a distintas circunstancias.

Este estudio explica que existen dos fenómenos que parecen ser similares, pero son muy distintos: primero está la soledad no deseada, que se describe como una experiencia subjetiva de sentirse sin vínculos.

Mientras que en segundo lugar está el aislamiento social, considerada una condición objetiva en donde efectivamente existe ausencia de redes de apoyo. Ambos fenómenos pueden coexistir y, cuando se prolongan, generan consecuencias graves para la salud física y emocional de las personas mayores.

De hecho, la soledad aumenta en un 50% el riesgo de desarrollar demencia y en un 25% el riesgo de muerte prematura, cifras comparables a factores de riesgo como la obesidad o el sedentarismo, según el estudio del Observatorio.

El mismo reporte destaca que a medida que la edad avanza, las redes suelen reducirse debido a factores como la jubilación, vejez, problemas de salud e incluso la pérdida de las amistades. Más aún, los mayores de 80 años tienden a tener un mayor aumento de aislamiento.

Mantenerse activos: un paso para evitar la soledad

Pero, aunque esto parezca terrible, no es un destino inevitable, los expertos recomiendan que las personas mayores deben mantenerse activas en la participación social participando de clubes, talleres, organizaciones de espacios de encuentro y otros, para poder generar vínculos de calidad que se puedan mantener en el tiempo.

Los especialistas advierten que la soledad no deseada debe abordarse como un desafío de salud pública, del mismo modo que otros factores de riesgo. El fortalecimiento de redes comunitarias, la creación de espacios de encuentro y la promoción de ciudades más amigables con las personas mayores son pasos urgentes para enfrentar esta realidad en un país que envejece aceleradamente.

La soledad en la vejez es posible prevenirla, manteniendo vínculos y promoviendo la participación, pero por sobre todo, reconociendo la importancia del acompañamiento en acciones claves para las personas mayores.

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