Polifarmacia en personas mayores: cuando tomar muchos medicamentos puede convertirse en un riesgo

Es un hecho que a medida que se va envejeciendo, también existe un aumento en las enfermedades de base y de controles médicos que llevan muchas veces a las personas mayores a tener diagnósticos que los hacen dependientes de medicamentos que pueden ser de por vida.

Si bien los medicamentos curativos existen desde tiempos inmemoriales, comenzando por el uso de plantas y yerbas medicinales. Con el desarrollo de la química se fueron creando cada vez más sustancias que hoy día derivan en una industria farmacéutica de todo tipo y con medicamentos para todo tipo de dolencias.

El problema es cuando ocurre la polifarmacia: el uso de cinco o más medicamentos simultáneamente según la OMS, y es una practica común entre personas y jóvenes en situación de riesgo.

Y aunque pueda parecer una consecuencia natural del envejecimiento (la ingesta de remedios), la verdad es que este fenómeno puede tener implicancias mucho más graves no solo en la salud sino también en la calidad de vida.

Una realidad creciente en la vejez

Según el reporte “Uso de Medicamentos y Polifarmacia en Personas Mayores”, del Observatorio del Envejecimiento Confuturo – UC, en Chile, la polifarmacia afecta a una parte importante de la población mayor: se estima que un 30% de las personas entre 60 y 69 años consume múltiples medicamentos, cifra que aumenta a un 50% en quienes tienen más de 90 años. Y son las mujeres y las personas con menor nivel educacional quienes presentan mayor prevalencia.

Muchas veces el consumo elevado de medicamentos tiene que ver con la necesidad de tratar distintas enfermedades a la vez. Los expertos incluso indican que las personas mayores pueden verse afectados por hasta seis patologías a la vez.

El problema de la polifarmacia es cuando es inadecuada: “se produce cuando existen medicamentos innecesarios, duplicados o mal indicados, o cuando se mantienen tratamientos que ya no son necesarios. Este escenario aumenta el riesgo de efectos adversos y complicaciones”, según indica este mismo reporte.

El principal problema de la polifarmacia es el aumento de reacciones adversas. Las personas mayores son más sensibles a los efectos de los medicamentos, lo que puede generar síntomas como mareos, caídas, confusión, problemas digestivos o alteraciones del sueño.

Además, el consumo simultáneo de varios fármacos puede provocar “interacciones medicamentosas”, es decir, que un medicamento afecte la acción de otro, generando nuevos problemas de salud o agravando los existentes.

Estas complicaciones pueden derivar en síndromes geriátricos, mayor fragilidad, pérdida de autonomía e incluso hospitalizaciones. En muchos casos, la polifarmacia inadecuada termina afectando directamente la calidad de vida, dificultando actividades cotidianas.

¿Qué se puede hacer para evitarla?

La polimedicación en las personas mayores puede tener tantos efectos adversos en su salud, pero también en sus bolsillos. La polifarmacia también implica mayor gasto en medicamentos y también en consultas médicas.

Para abordar este problema es necesario una mirada integral que debe incluir por lo menos una revisión periódica de los medicamentos. Esto debe incluir aquellos con receta y sin receta para evitar doble consumo o riesgos.

También se debe reducir los medicamentos innecesarios, intentando suspender tratamientos que ya no tengan aportes beneficiosos para los pacientes.

Y por último y no menos importante, también está la educación, es indispensable que hoy los especialistas expliquen a los pacientes de manera clara en qué consiste cada medicamente y cómo deben consumirlo. Esto puede mejorar la adherencia y permite que las personas mayores participen activamente en sus tratamientos.

La polifarmacia no es solo un tema médico, sino también un desafío de salud pública en la sociedad. Si bien en muchos casos los medicamentos son necesarios, su uso debe ser supervisado, informado y ajustado a las necesidades de cada persona.

Promover un uso responsable de los fármacos, fortalecer la comunicación entre profesionales y pacientes, y fomentar la educación en salud son pasos fundamentales para reducir la polifarmacia en personas mayores.

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