Censo 2024: las preguntas que abre hacia un Chile envejecido

Los resultados obtenidos en el Censo 2024 demuestran que Chile envejece a pasos agigantados al igual que la región latinoamericana ¿Qué estamos haciendo para este nuevo desafío demográfico?

La tendencia del Censo 2024 no admite dudas para nadie: Chile está envejeciendo y lo hace a pasos agigantados. En algo más de tres décadas, el país ha cambiado su estructura demográfica de una manera profunda que nos trae desafíos no solo para el futuro, sino para el presente.

Hoy, el 14% de la población chilena tiene 65 años o más. En 1992, ese grupo representaba apenas el 6,6%. En poco más de 30 años, la proporción de personas mayores se duplicó, mientras que la población infantil siguió el camino inverso: los menores de 14 años pasaron de representar casi un tercio del país a menos de una quinta parte.

Pero este proceso, no es un hecho aislado que está ocurriendo solo en Chile, sino a nivel mundial. Sin ir más lejos a nivel latinoamericano, organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierten que América Latina y el Caribe será una de las regiones que envejezca más rápido en el mundo.

Mientras a Europa le tomó más de seis décadas duplicar su población mayor, en Latinoamérica ese cambio ocurrirá en poco más de 30 años. Hacia 2050, uno de cada cuatro habitantes será mayor de 60 años, y países como Chile se acercarán a niveles de envejecimiento comparables con Alemania o Japón.

Pero el envejecimiento no solo se refleja en la edad de las personas, sino también en como está construida hoy día la familia chilena: hogares cada vez más pequeños. Si bien según las cifras del censo, aumenta el número de viviendas y hogares, pero disminuye la cantidad de personas que viven en ellos.

Hoy, el promedio es de 2,8 personas por hogar, lejos de las cuatro que eran habituales en los años noventa. Al mismo tiempo, más de uno de cada cinco hogares está compuesto por una sola persona, una cifra que se ha triplicado en tres décadas.

Este fenómeno tiene una cara especialmente relevante: crecen los hogares conformados solo por personas mayores. En 1992 eran una rareza; hoy representan más del 11% del total.

El escenario que se proyecta es aún más desafiante. No solo habrá más personas mayores, sino también más personas muy mayores. Las proyecciones indican que, en las próximas décadas, aumentará con fuerza el grupo de personas de 80 años y más, especialmente en países como Chile. Esto implica una vejez más larga, con mayores necesidades de apoyo, cuidados y servicios especializados.

Aquí es donde las cifras dejan de ser números y se transforman en preguntas urgentes. ¿Está el país preparado para responder a una población que envejece rápidamente? ¿Existen políticas públicas suficientes en pensiones, salud, vivienda, transporte, cuidados y participación social? ¿Cómo se apoya a las familias cuando el cuidado ya no puede recaer solo en ellas, en un contexto de hogares más pequeños y mayor participación femenina en el trabajo remunerado?

El envejecimiento poblacional no es un problema en sí mismo. Es, de hecho, el resultado de avances importantes como el aumento de la esperanza de vida. El desafío está en cómo envejecemos como sociedad.

Las cifras del Censo 2024 confirman que ya no es posible postergar el debate. La vejez y el envejecimiento deben ocupar un lugar central en la agenda pública, hoy más que nunca.

Chile ya está envejeciendo. La pregunta no es si ocurrirá, sino qué decisiones se tomarán ahora para asegurar una vejez digna, activa y acompañada para millones de personas en los próximos años.

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