El trabajo independiente o por cuenta propia es una de las formas más comunes de actividad económica en personas mayores. Entre los 60 y 64 años un 34% de las personas se mantiene ocupados por cuenta propia, y esta cifra aumenta a un 38% en mayores de 70 años, según los datos del reporte del Observatorio del Envejecimiento Confuturo- UC.
Para nadie es un secreto que hoy día el emprendimiento aparece como una opción de ingresos pero también una forma de mantenerse activos. En los más jóvenes el emprendimiento es una oportunidad de hacer negocios a través de ideas disruptivas. Pero en las personas mayores el emprendimiento tiene más una mirada de subsistencia, una forma de sobrevivir económicamente, o bien puede ser un proyecto que los mantiene activos y aportando a la sociedad.
El llamado “emprendimiento senior” se ha transformado hoy en una alternativa concreta para muchas personas en Chile que enfrentan esta nueva etapa de vida, ya que las razones pueden ser muchas: retomar proyectos postergados, compartir conocimientos, aportar a su comunidad o simplemente mantenerse vigentes y conectados.
Y hay una ventaja clave en quienes emprenden mayores: la experiencia. Los años trabajados, los contactos y sus conocimientos acumulados pueden ser un aporte para los negocios. De hecho, distintos estudios muestran que los emprendimientos liderados por personas mayores suelen tener mayores tasas de supervivencia.
Las barreras de emprender después de los 60
Incluso cuando hoy se ve con ojos positivos las oportunidades que entrega el emprendimiento senior, es un camino bastante difícil y muchas veces cuesta arriba. “Las barreras principales a las que uno se enfrenta tienen que ver con no conocer cómo se genera hoy un negocio, no tener redes de apoyo, de networking, de contactos que sirvan, eso es un gran obstáculo”, declara Jacqueline Greenhill emprendedora senior y fundadora de Feliz te Acompaño, un acompañamiento social para personas mayores.
“También está el problema de no ser muy amiga del riesgo. He conversado con muchos emprendedores senior y sabemos que emprendemos asumiendo que no podemos equivocarnos así tan fácil porque no tenemos la posibilidad de partir de nuevo, normalmente tenemos una situación personal o familiar que afirmar financieramente. El emprendimiento no es que se haga más fácil si es que eres una persona joven, sino que tiene otro ritmo”, declara Greenhill quien partió hace tres años su emprendimiento y hoy ya cuenta con un servicio desplegado en varias comunas de Santiago.
Y a esto también se le suman las barreras culturales o intergeneracionales como el edadismo, que es la discriminación por edad, en donde a las personas mayores se les puede hasta llegar a excluir de redes, programas y oportunidades, ya que muchos de éstos no están pensados en los usuarios seniors.
Otro desafío es la falta de acceso al financiamiento. Según el informe “Capacidades Financieras de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas” de 2025 realizado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), solo un 10% de los emprendedores mayores de 60 años cuenta con capacidades financieras altas, lo que limita la toma de decisiones y el crecimiento de sus negocios.
“Nosotros estamos muy restringidos con el apoyo financiero, los bancos no nos dan créditos tan fáciles y menos si no tenemos una empresa que esté siendo rentable, y eso se suma a los otros factores que ya tenemos en contra”, comenta la fundadora de Feliz te Acompaño.
El apoyo para los seniors: un desafío como política pública
El crecimiento del emprendimiento senior plantea una necesidad importante: adaptar el ecosistema emprendedor a una población que aumenta día a día y que es muy diversa.
Esto implica diseñar programas de capacitación en habilidades digitales y financieras, generar acceso a financiamiento adecuado, promover redes de apoyo inclusivas y, sobre todo, cambiar la mirada sobre la vejez.
Para Jacqueline Grenhill, emprendedora senior, las herramientas y el apoyo que necesitan los emprendedores 60 + debe ser: “generar las capacitaciones asociadas a evitar estos sesgos, obstáculos o barreras. Incorporar a las personas mayores en el diseño de capacitaciones para los 60+, tal como hoy se enfrenta cualquier tipo de producto o servicio, se debe incorporar a todo tipo de personas, y las personas mayores siempre estamos interesados sobre todo porque tenemos distintas realidades”.
Fomentar el emprendimiento en personas mayores no es solo una estrategia económica, sino también social. Es reconocer que la experiencia tiene valor, que la edad no limita la capacidad de crear y que el envejecimiento puede ser una etapa activa, productiva y llena de oportunidades.


